Los Transgénicos están Servidos

Como lo prometido es deuda y suelo cumplir lo que prometo, voy a plasmar en esta entrada una serie de puntos de información sobre el tema “transgénicos“, algo que estamos viendo que va afectando, sepámoslo o no, al contenido de nuestra cesta de la compra y, por consiguiente, a nuestra salud y a la de los nuestros.

Como “co-coordinador” del grupo de trabajo “Salud-Verdes” he juntado una serie de informaciones de cara al posterior debate del grupo, para que, a resultas del mismo, surja un documento que sirva de base para los cargos electos del Movimiento Verde en sus diversos ámbitos (desde el municipal hasta el europeo).


Lo que viene a continuación está entresacado del guión que he preparado para una charla que voy a dar este próximo viernes (5 de Noviembre) con el título de: “Transgénicos, una introducción al tema”, en el Centro donde trabajo diariamente (“El Arte de Vivir”), en Pamplona. Charla que se verá seguida por una segunda, dado que el tema, tal y como lo quiero mostrar, sobrepasa en tiempo lo que es de rigor que dure una presentación, para no aburrir al personal…

Tal y como he ido haciendo con otros temas, esta presentación sobre los alimentos transgénicos la iré repitiendo en aquellas ocasiones que sea requerido por asociaciones, ayuntamientos o grupos de personas interesadas en escucharla.

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  • La relación existente entre la Industria Química, los avances de investigación en los períodos históricos coincidentes con las guerras mundiales del siglo pasado y la aparición y fomento en la utilización de los fertilizantes e insecticidas. Existe un hilo conductor incuestionable tintado de intereses lucrativos.
  • La formulación de una estrategia política (en la década de los años 50) para “solucionar el problema agrícola” (que no el del hambre mundial) a partir del esbozo del “agro-negocio” por círculos de la Universidad de Harvard. Décadas más tarde se articula la OMC, el Codex Alimentarius, etc, que con sus normas anteponen el negocio al bienestar de la población mundial.
  • La Revolución Verde (financiada por la Fundación Rockefeller) en los 60. No creo adecuado demonizar todo este proyecto (pues hubo muchos avances reales en técnicas agrícolas…) pero, a partir de ahí, se estimuló de manera global la utilización de sustancias químicas nocivas (llamadas eufemísticamente fito-sanitarios), con el progresivo deterioro del campo y la contaminación de las aguas, tanto superficiales como los acuíferos.
  • En los 70 se comercializa el herbicida RoundUp (Monsanto), puntal superventas de los productos fito-sanitarios.
  • En 1990 se obtiene la primera patente de maíz modificado resistente al RoundUp y las empresas semilleras empiezan a ser compradas o absorbidas por las empresas de los pesticidas (Monsanto, Dupont…) que ya destinan su atención al desarrollo de los estudios genéticos.
  • La FDA no tarda en aprobar el uso de los productos modificados genéticamente de cara al consumo humano. Es muy interesante seguir de cerca el intercambio de personas entre los puestos de la FDA y la Industria de la Biotecnología de cara a comprender la relativa facilidad del desarrollo de los OGM en EE.UU.
  • En 1996 Europa aprueba la importación de soja transgénica. Es curioso que no permita el cultivo y sí su importación.
  • En 1998 le tocó superar con éxito la prueba europea al maíz modificado.
  • A partir de 2000 el foco de atención está en el arroz transgénico (golden rice).
  • En 2003 España aprueba el cultivo de maíz transgénico y posteriormente se permiten experimentos a cielo abierto en los campos españoles.
  • Tras años de moratoria, Europa en 2010 vuelve a permitir cultivos de otras variedades transgénicas, entre ellas la patata y el algodón.

La propia FAO admite los costes de la Revolución Verde: Extinción de variedades locales, abuso de plaguicidas, disminución y contaminación de recursos hídricos, aumento de bolsas de pobreza.

Los agricultores que compran las semillas de plantas resistentes a plagas son obligados a adquirir los productos fito-sanitarios (valiente truco lingüístico para nombrar a sustancias perniciosas). Dada la ausencia de capacidad reproductora de dichas plantas (denominadas “terminator”), los agricultores no pueden seleccionar semillas de su producción para la siguiente siembra y deben “morir al palo” a las empresas de la biotecnología, anualmente, para adquirir semilla.

Se le achaca a Henry Kissinger la siguiente frase (no he podido encontrar la cita en Internet): “Controla el petróleo y controlarás a las naciones; controla el alimento y controlarás a la población”. Y está claro que el control del alimento pasa por el control sobre las semillas…

En 1998, se publicó en el New York Times un artículo en el que sale entrecomillado el siguiente texto, muy clarificador de la política de las grandes empresas de la Biotecnología, en boca del entonces Director de Comunicación de Monsanto (Phil Angell): “Monsanto no debería tener que avalar la seguridad de los alimentos biotecnológicos. Lo que nos interesa es vender lo máximo posible. Garantizar la seguridad es trabajo de la FDA.”

Las consecuencias del uso de plantas transgénicas, además de la toxicidad de los insecticidas empleados (y esto merece capítulo aparte, en el que todavía no he entrado), se notan en la macro-economía de las naciones y del mundo en general. Es comprobable que cuando los países desarrollados subvencionan su agricultura, abaratan los mercados de los países en desarrollo, con lo que los agricultores de esos países no recuperan los costes de producción. Los agricultores de subsistencia son “forzados” a trasladarse a los suburbios de las grandes ciudades, a expensas de ocupar cualquier puesto de trabajo…

Respecto a la superficie cultivada en España con plantas transgénicas, aunque el comunicado firmado por varios colectivos al que hice referencia en el anterior mensaje hace mención a la disminución del número de hectáreas cultivadas en 2010 (11%), no se menciona que el número total de hectáreas cultivadas con maíz (transgénico y “normal”) en España ha descendido también un 6,5% desde el pasado año. Éste es un dato que relativiza la fuerza propagandística del primero.

El concepto de productos “sustancial o básicamente equivalentes”, que la OCDE aprobó en 1993, ha servido para que los alimentos transgénicos no deban pasar por controles específicos como productos manufacturados por la Industria de la Biotecnología sino como dice la palabra, sean tomados como alimentos sustancialmente equivalentes a los alimentos naturales… En EE.UU. son tratados básicamente como alimentos seguros. Buena jugada.

El tema siguiente es el del etiquetado. Y aquí la sospecha de complicidad con la Industria y sus intereses es flagrante. Dado que estamos en la era de la trazabilidad, ¿cómo es posible que no haya obligación de etiquetar los productos animales que se han alimentado con piensos transgénicos? Pues tanto la normativa Europea como la de los países integrantes (la española data de 2004) deja bien clara la no obligatoriedad de etiquetado, con lo que podemos colocar en la bolsa de la compra alimentos de origen transgénico (leche, pescados, quesos, huevos, jamón, embutido, carne de cualquier origen animal, pizzas…) sin enterarnos.

El “sumum” llega al leer que la legislación europea (IP/04/663) garantiza que los OMG autorizados en la UE son aptos para el consumo humano y seguros cuando se liberan en el medio ambiente. Las normas claras en materia de etiquetado permiten a los agricultores decidir qué van plantar y a los consumidores qué quieren comprar.

El 80% de las semillas que salen de EE.UU. están contaminadas con OGM. No hay una separación de productos en origen, con lo que los OGM llegan a los mercados mezclados con todo tipo de productos. Hablando de separación, se estima que debería haber entre 100 y 500 metros de separación entre cultivos transgénicos de los que no lo son para evitar la polinización cruzada (al 0,1%). ¿Cuánta distancia se debe exigir para que no haya ninguna posibiilidad de cruzamiento?

Pero lo transgénico no sólo apunta a la agricultura, también se experimentan con pescados (el salmón está en primera fila, pendiente de un hilo para su aprobación en EE.UU.), crustáceos, aves de corral, ganado porcino, bovino, ovino, insectos, árboles… En el caso del salmón, se dice que lanzándolo al medio ambiente (o a través de los múltiples escapes accidentales de las piscifactorías), podría causar daños irreversibles a la especie y a la biodiversidad marina y fluvial…

Aun con este tipo de sospechas, no hay freno para el “avance” biotecnológico. Con pensar que en un “futuro cercano” la propia tecnología evitará las consecuencias medioambientales peligrosas ya está todo solucionado (¿esto no suena algo parecido al argumento empleado en el tema de la Energía Nuclear con los residuos radioactivos?¿Qué está ocurriendo actualmente con la realidad de los residuos?).

En estos momentos, se está derivando la investigación biotecnológica (sin cerrar la anterior, por supuesto) hacia los productos “cisgénicos”, para evitar la “mala prensa” de los transgénicos. Con los cisgénicos se utilizan genes de individuos de la misma especie en lugar de usar bacterias, virus, hongos…

La tecnología va muy por delante de la Ciencia y del pobre consumidor que, aunque se lo proponga, está teniendo muchas dificultades (cada vez más) para informarse sobre los alimentos destinados a nutrir a sus familias.

¿Cómo salir al paso de esta realidad? Es necesario crear conciencia en la población.

  • Estimular la utilización del principio de precaución en el tema transgénico, dada la duda razonable existente sobre la bondad (salubridad, inocuidad) de dichos productos de la Biotecnología.
  • Fomentar en los agricultores los cultivos libres de transgénicos.
  • Fomentar administrativamente la compraventa directa entre productores y consumidores.
  • Fomentar en los consumidores el uso de las “cestas semanales” de productos de temporada: productos frescos y locales.
  • Denunciar las políticas economicistas que anteponen la producción lucrativa a la Salud de la población.
  • Destapar los engaños que la Industria pretende realizar en temas de alimentación (como en tantos otros, como por ejemplo las Farmacéuticas) con la ayuda de una Ciencia en gran parte vendida para lograr su propia supervivencia.

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Esta charla se podrá presenciar en las siguientes fechas:

  • 5 de Noviembre 2010: Centro “El Arte de Vivir”, Pamplona, a las 19h.
  • 30 de Noviembre 2010: Herboristería “Armonía”, Berriozar, a las 18h.

Salud para ti y los tuyos.

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