Tximeleta, 10 años

Ayer fue un día largo. Largo, caluroso y lleno de vida. Ayer se celebró en la escuela libre “Tximeleta” el décimo aniversario de esta aventura pedagógica autogestionada.

Hablar sobre “Tximeleta” en otros territorios (como en Cataluña), en ambientes de cierta sensibilidad pedagógica, según se nos comentaba ayer mismo al declinar el día alrededor de una mesa enorme cuan hoguera de campamento de verano, es nombrar una realidad pedagógica de gran fuerza: un modelo a seguir. Y esto es algo de lo que no somos muy conscientes los padres de familia que en esta Navarra de nuestras entretelas hemos aportado y seguimos aportando nuestro grano de arena para que esta realidad esté viva para nuestros hijos.

La mañana se vivió preparando las paellas (creo que 5 valencianas y otra vegetariana), con una cocinera perfecta para la ocasión (para eso es mi pareja) y un tropel de pintxes, dispuestos a trocear e ir incorporando los ingredientes a la voz de mando de Geno. A su lado, codo con codo, Nacho gestó una paella vegetariana que tenía muy buena pinta (aunque no la llegué a probar).

Con los líos correspondientes a la última hora para poder editar y proyectar unos vídeos demostrativos del devenir histórico de la escuela, la proyección tuvo lugar en uno de los espacios de la antigua sede de la escuela (en mi casa). Daba gusto el montón de familias que se sentaron en el suelo y alguna mesa para devorar aquellas imágenes.

Desde el inicio (año 2003) con tres niños, en el pueblo de Tajonar (localidad cercana a Pamplona), pasando por la sede en el Casco Viejo de Pamplona, ya con 11 niños (ayer a la noche me di cuenta de que, entre tanto disco que me dio a última hora, no habíamos proyectado un vídeo editado por Carlos de esta fase de la Bajada de Javier, mil perdones); el otro ramal que creamos en mi pueblo, en Etxarri, con otras tres criaturas, que llegó a crecer hasta 7; una unión que se fraguó en el Curso 2007-2008; y el progresivo aumento de personitas (hasta llegar este año a 40) que han alimentado la escuela durante esta trayectoria…

(Nos queda también pendiente terminar de recoger y editar las cintas que se hayan podido grabar de la primera fase de la escuela en Etxarri, cuando habilitamos la segunda planta de mi casa para albergar a “Tximeleta” para este Curso 2007-2008).

¡Qué maravilla! Tras las primeras proyecciones, alrededor de 100 personas dimos cuenta de las paellas, de las cerezas recién cogidas de los árboles de la zona, de la tarta conmemorativa…, y pudimos presenciar una explosión musical, presentada por Leyre y el “crac” “Nico” (gracias a los dos), por parte de dos grupos de niños que nos mostraron su saber, sus ganas, su ilusión, con la presencia técnica y atenta mirada de Alberto (gracias)…

Como cualquier acto que se merezca, también hubo entrega de diplomas. Se entregó uno a cada niño que ha pasado por la escuela (fue agradable volver a ver a niños y padres que, ya hace un tiempo, decidieron afrontar otras vías educativas). Las manos ya estaban encendidas, rusientes de tanto aplaudir, y con esa sensación de qué suerte que nuestros críos están viviendo algo irrepetible, volvimos a la sala de proyección para terminar de ver las películas.

Hubo primicias mundiales, pues pudimos ver un par de vídeos recién salidos del horno: uno que han realizado los propios niños a modo de presentación de la escuela; y otro que fue interpretado por un grupo de niñas y editado por una de las maestras (gracias, Idoia) dando vida a la novela vencedora de un concurso que organizaron durante el curso pasado. El título de la novela ganadora: “La Escuela Misteriosa”. La autora: Uxue (alucinante).

Si se os ponen los dientes largos, me imagino que estos materiales se irán colgando en la recién inaugurada página web de la escuela (en sustitución del viejo y, en parte, abandonado blog). Aprovecho para comentar que uno de los maestros que ha pasado unos cuantos años con nosotros (gracias, Santi), ha escrito un libro digno de leer y que se puede adquirir a través de la propia página. Narra su experiencia vivencial durante unos pocos días (10) en su quehacer diario en “Tximeleta”. Para vuestra información, este librito ha sido prologado por uno de los referentes actuales de la pedagogía libre: Francesco Tonucci. Os animo a comprarlo de cara a tener a mano una lectura fresca para el verano que ya va aterrizando…

La tarde, en la que se veía a los asistentes recoger los bártulos, fregar utensilios, colocar cosas en su sitio…, dio paso a varias despedidas en la calle, y a un ratico muy entrañable alrededor de una mesa larga, momento en el que hubo personas que compartieron, entre emoción contenida y sin contener, sus vivencias, agradecimientos, deseos para el nuevo futuro de los integrantes que se marchan, para una nueva experiencia hermana que se pondrá en marcha este próximo curso escolar en otro pueblico de Navarra (Iltzarbe) por parte de una familia que sale ahora de “Tximeleta”

En fin, mucha emoción, palabras que hermanan a personas muy diferentes pero que hemos creído que merecía la pena apostar por una educación diferente para nuestros hijos.

Ahora que se van a ir unos cuantos niños, nos queda una cierta incertidumbre sobre cómo se van a poder adaptar al modelo escolar imperante, con sus objetivos impersonales…; pero, a la vez, confiamos en lo que han aprendido en esta escuela: precisamente, saber adaptarse a la vida, ser creativos.

Nos queda un último curso escolar en Etxarri, el 2012-2013; pues, de nuevo, “Tximeleta” (mariposa, en euskera) emprenderá el vuelo hacia otro lugar donde seguirá su singladura, su experimentación continua, su aprendizaje sin límites… Cada curso escolar es un nuevo reto, con nuevas incorporaciones y alguna despedida…

Aprovecho la parrafada para despedirme del grupo de niños que deja “Tximeleta” este año, y de Idoia y June, agradeciendo su labor como parte del equipo pedagógico de la escuela durante los últimos años.

¡¡¡Larga vida a “Tximeleta”!!!

Para acabar, animo desde aquí a todo lector del blog con niños en edad preescolar y escolar, para que se replanteen la educación que quieren dar a sus hijos, y se animen a apuntarlos en los proyectos que haya por su zona, o que se lancen, como hicimos nosotros, a crear su propio proyecto. No os arrepentiréis…

Salud para ti y los tuyos.

2 pensamientos en “Tximeleta, 10 años

  1. Hola!! pues aqui hay una amatxu con dos niños de tres años y otra de 18 meses que me replanteo cada dia la educacion pq sufro al llevar a mis hijos a la ikastola a la q van ahora (macro ikastola), despues de visitar al menos 8 centros el año anteriorbuscando , he acabado llevandoles a un centro conocido por la familia y de “buena fama”, pero nada acorde a mi forma de ver la educacion ni a lo que me gustaria para ellos, y para mi, claro. Estuve con un grupo de padres promoviendo la creacion de una escuela en un pueblecito contando con la cesion de un edificio publico en desuso que nunca llega …(burocracia y mas cosas, claro…)
    Acabamos de mudarnos a una aldea (de cantabria) a vivir en una de las casitas de pueblo…
    Ahi va la pregunta: nos animas a lanzarnos…¿por donde empezar?¿como os organizasteis al principio?
    besos y gracias por estar ahi

    • ¡Hola, amatxu concienciada ¿Alex?! En primer lugar, mi enhorabuena por ser una madre concienciada de la importancia de vivir una buena base en el proceso formativo de tus hijos.

      Como me pides algo concreto para iniciar y avanzar, te diré lo que hicimos nosotros. El germen (uno de los dos raíles de los que surgió la actual Tximeleta) salió de un pueblecico diminuto (unos 60 habitantes) en Navarra. Al poco de llegar a vivir allí, contactamos con otras dos parejas que tenían un hijo de edad similar a nuestra hija más pequeña (algo menos de un año).

      Lo que, al principio, fue un intercambio alternativo de madres para sacar tiempo libre cada una para sus cosas (ni se nos pasó por la cabeza montar una escuela), se convirtió en una especie de “jardín de infancia” con una sede fija (los bajos de nuestra casona) y una madre encargada que se iba rotando, hasta que se definió la figura de “la” madre (fija).

      En unos pocos años, de tres niños aumentamos a siete. En esta etapa inicial, aprovechamos que mi pareja había seguido la formación en Pedagogía Waldorf, y el refuerzo que vino también comenzó a formarse… Dado que la edad de seis años llegó, ante la situación de previsible resquebrajamiento del grupo; y, por nuestra parte, ante la voluntad de seguir en una educación alternativa, tuvimos contacto con el otro raíl de la actual Tximeleta que, con once criaturas, estaba a la búsqueda de local por imperiosa necesidad. Así es cómo confluyeron los dos afluentes de Tximeleta.

      Como vuestra situación es de inicio, te diré que lo único que, a mi modo de ver las cosas, os hace falta es contactar y sintonizar con otras familias (no hace falta que al principio sean muchas) que estén por la misma labor de ofrecer a vuestros hijos un entorno de amor y respeto a sus diferentes ritmos, alejados de modelos rígidos y estáticos, al final poco respetuosos con la diversidad.

      No creo necesario (ni tan siquiera conveniente) que elijáis ahora mismo un formato ideológico concreto (si hay unanimidad, mejor, claro) porque elproceso irá colocando las bases y su posterior funcionamiento con la idiosincrasia de cada criatura y de cada familia… Ya tendréis tiempo de tocar esos temas…

      Fijaos en lo que os une y en el objetivo que queréis alcanzar. Con esto ya tenéis para un cierto tiempo de trabajo: a la caza de las familias concienciadas…

      Si necesitáis algún tipo de contacto más profundo o continuado, os puedo pasar un contacto con la actual Junta de Tximeleta. Y, para lo que queráis, aquí me tenéis.

      Gracias por compartir vuestra vivencia.

      Salud para ti y los tuyos.

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