Las Siete Palabras

(imagen tomada de aquí)

 Las "Siete Palabras" han sido para mí un punto de referencia anual que me ha acompañado durante prácticamente toda mi vida.

Con esto de las "Siete Palabras", quiero referirme a "Las siete últimas palabras de Jesucristo", una cantata sacra compuesta por, entre otros grandes músicos que se acercaron al tema, el compositor francés Theodore Dubois, a finales del siglo XIX.

Y digo que me ha acompañado porque, siendo yo un niño, cada Semana Santa (creo que eran los Viernes Santo al mediodía), nos tocaba esperar a mi padre para comer, tras haber escuchado por la radio local el acto litúrgico en el que se cantaban las Siete Palabras en la catedral de Pamplona, interpretadas, entre otros solistas, por él mismo, el gran barítono Silvano Baztán Rodrigo.

(imagen tomada de aquí)

Tras unos años sin saber de esta obra sacra, en Abril de 1992, el entonces director de la Coral San Miguel de Aoiz (el pueblo natal de mi padre), José Luis Lizarraga, me propuso integrar el elenco de solistas para interpretar las Siete Palabras en tres localidades navarras. Yo ya, para entonces, había cursado algunos años de la carrera de Canto en el Conservatorio de Música de Pamplona.

A partir de ese inicio en el año 1992, me ha tocado cantar, con sumo gusto, esta obra en todas las ocasiones en las que se me ha invitado a hacerlo, generalmente por la Capilla de Música de la Catedral de Pamplona y por la ya referida Coral San Miguel de Aoiz.

Este año que estamos viviendo, me ha regalado la oportunidad de interpretar las Siete Palabras en tres ocasiones: el domingo pasado, día 20 de Marzo, en la iglesia parroquial de Aoiz, con la Coral San Miguel, actualmente dirigida por Aitziber Martxueta, el martes 22 en la catedral de Pamplona, con la Capilla de Música de dicha catedral, de la mano del Maestro de Capilla Don Aurelio Sagaseta (aquí dejo la crítica musical del evento); y, actualmente, Viernes Santo, 25 de Marzo, estoy escribiendo esta entrada unas horas antes de cantar en la iglesia dedicada a María Namen, en Viena.

Salud para ti y los tuyos.

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