Actimel / Red Bull

A fecha 13 de Junio de 2009, he recibido un comentario de julenuri (que agradezco) en el que criticaba mi falta de rigor al copiar y pegar información sin contrastar sobre estas dos bebidas. Debo confesar que, en este caso, sí fue así. Como, de manera natural, soy contrario a este tipo de nuevas invenciones, habría considerado creíbles los datos del correo que recibí, por lo que, a continuación, voy a suprimirlos y comentar mi opinión.

 *********

 

ACTIMEL

Es una bebida probiótica (microorganismos vivos, principalmente bacterias y levaduras, que son agregados como suplemento en la dieta y que benefician al huésped mejorando el balance microbiano de su flora intestinal) a base de Lactobacillus casei. Su función teórica es poblar la flora intestinal, favoreciendo la propia función intestinal y el sistema inmunológico frente a otra serie de bacterias patógenas.

Durante muchos años he ido constatando (por experiencias ajenas, no mías) la ayuda que la toma continuada de productos naturales como el kéfir (tanto en leche como en agua) aportan al organismo. Aceptando esta base, ¿para qué acudir a productos elaborados industrialmente?, ¿sólo por comodidad? Yo siempre he preferido, en cualquier tipo de cosa, una alternativa transparente, cercana en cuanto al proceso de elaboración, a una alternativa industrial…

RED BULL



 

Como en otras bebidas energetizantes, en ésta hay una mezcla de ingredientes entre los que vemos cafeína, taurina y glucuronolactona. Aunque la mayoría de los estudios científicos que he releído concluyen que no hay que mostrar ninguna preocupación por un consumo moderado de estos productos, también he encontrado en la red una referencia del Sistema Unificado de Farmacovigilancia en una provincia de Argentina que promueve la prudencia. De esta información entresaco lo siguiente:

El uso de estas bebidas se realiza como euforizante, frecuentemente combinado a bebidas alcohólicas. Se observa una sensación de disminución de los efectos depresores del alcohol pero no modifica la descoordinación motórica debida al alcohol, con lo que los individuos bajo los efectos de la mezcla podrían sobreestimar la capacidad de desempeñar actividades; y, de este modo, aumentaría el riesgo a involucrarse en accidentes.

Existen reportes (aunque no los enumera) de efectos adversos agudos en jóvenes por el consumo de bebidas “energizantes” generalmente con alcohol y/o drogas. Los efectos incluyeron: debilidad muscular, mareos, nerviosismo, taquicardia, náuseas, vómitos, cefalea, broncoespasmo e hiperventilación, pero el consumo de alcohol o drogas dificultó su interpretación.

Esta cuestión me hace recordar la moda que hubo de utilizar ginseng a finales de los 80 y más adelante… La función estimuladora (neurohormonal) del producto era la "ideal" para los comerciales, la gente que "no paraba", con un ritmo de actividad frenética… La sensación interna del indivuduo que lo tomaba era de mejoría (euforizante), de que "la máquina" podía con todo lo que le echaran encima… Consecuencia directa: un mayor peligro de "explotar" (aceleración del sistema nervioso simpático, una hipersimpaticotonía, con la consecuente sobrecarga cardiovascular…).

*********

Reitero mi agradecimiento a mi anónimo comunicante, por haber podido subsanar el error cometido en la entrada original, y darme la oportunidad de manifestar mi opinión personal sobre estos productos de moda en la sociedad actual.

Salud para ti y los tuyos.

Comparte esta entrada

17 comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.