Cambio climático

CAMBIO CLIMÁTICO(¿Dispones de 5 minutos para leer este texto?)

Acabo de leer el último artículo de Fernando del Pino Calvo-Sotelo, fechado el 15 de agosto reciente («Escuela de calor 2023») y me ha recordado un artículo de divulgación sanitaria de fecha 24 de mayo pasado.

Como ya es habitual en este blog, y como deferencia a las personas que prefieren escuchar a leer, voy a colgar a continuación el vídeo del texto.

Esto del cambio climático es que tiene tela. Y lo que te rondaré, morena.

No quiero destripar el artículo del primer autor y recomiendo vivamente su lectura (clicar aquí). Donde sí me voy a detener es en el otro artículo, titulado «Cambio climático – Salud global: los médicos cierran filas contra el negacionismo».

Ya el título hace temblar los cimientos de mi sentido común. ¿Qué médicos cierran filas contra qué cosa? Pura propaganda, señoras y señores.

Este grupo de «comegambas» está viviendo en su propia burbuja de poder, creyendo, apologizando y sacando de madre unas veces pandemias, otras veces el para ellos necesario de entonar «mea culpa» del ser humano por su contribución al «desastre climático planetario».

En este artículo se hacía referencia al IV Congreso de Cooperación de la Organización Médica Colegial (OMC) que se desarrolló en Valencia.

Se reunieron una serie de «expertos» nacionales e internacionales con el objetivo de analizar el cambio climático y su impacto sobre la salud global, según ellos mismos «el mayor desafío al que se enfrenta la humanidad en todo el planeta».

¿El mayor desafío de la humanidad no será que un montón de millones de personas, entre ellas un porrón de niños inocentes, mueran anualmente desnutridos, sin que hayan tenido la suerte de comer y beber diariamente lo necesario como para sobrevivir?

¿Desde cuándo constan los estragos de la hambruna en el mundo? ¿Es también producido por el cansino cambio climático, antes llamado «calentamiento global»? Pues va a ser que no.

Además, qué poco se hace mención a la contribución de las medidas tomadas durante la falsa pandemia (ésa que han prolongado tres años) a la destrucción de las economías mundiales. Esas medidas que hicieron más ricos a los que ya lo eran y más pobres a los que lo eran y a los que hasta esas fechas podían mantenerse por encima del umbral de pobreza.

Sigue describiendo el artículo que «los médicos apuestan por un debate científico multidisciplinar y contrarrestar el negacionismo y la ignorancia».

¡Vaya! Parece que ahora el grupo de mandamases médicos están por la labor de generar «debate científico multidisciplinar», algo a lo que se han negado durante la falsa pandemia. Pero ese hipotético debate tiene truco, puesto que la conclusión ya está escrita: «contrarrestar el negacionismo y la ignorancia».

Lanzan afirmaciones gratuitas y las colocan en el altavoz mediático sin ningún reparo. Por ejemplo: «Se ha comprobado que el cambio climático afecta negativamente a la salud global». ¿Quién ha comprobado qué?

Pero lo más chocante para mí es leer en el artículo que los especialistas en leishmania, malaria, fasciola y enfermedades de transmisión vectorial (por mordeduras, bichos que pican, etc.) «no tienen una idea discursiva en la misma dirección». Según el autor del artículo, esto es muy interesante porque «genera diálogo y debate sobre cómo afecta el cambio climático en la salud global».

Me parece totalmente correcto propiciar debates sobre la base de visiones iniciales diferentes. Y en boca del Dr. Tomás Cobo (presidente de la OMC) poder «crear un entorno donde habrá debates desde la tranquilidad y serenidad».

¿Quieren hacer el favor de mirar un poco hacia lo ocurrido en los tres años pasados? ¿Dónde ha estado ese ánimo de crear debate científico sereno y tranquilo pudiendo partir de hipótesis diferentes, también científicas, sobre el tema?

¡Váyanse a freír monas!

Y, para redondear, afirman descaradamente que más de 12 millones de personas fallecen al año relacionadas con la falta de salud ambiental.

Están a punto de intentar hacer equiparable todo lo relacionado con el daño ambiental al omnipresente cambio climático. Una falacia total.

No quieren mirar, ni de refilón, a la política alimentaria mundial enmarcada por la geoestrategia económico-militar imperante en el llamado primer mundo y por los llamados países emergentes.

La mera existencia de un mercado bursátil de futuros como el de Chicago en el que se le pone precio al agua y se juega en los despachos con el devenir de ese precio y la necesidad de la humanidad de llevarse a la boca unos alimentos necesarios para su supervivencia

No se quiere mirar a los grandes emporios, los «big» de cualquier área: industrial, químico, farmacológico, armamentístico, telecomunicaciones, etc, etc.

¿Quién contamina el planeta a cada momento sin detenerse a mirar lo que producen como residuos, a no ser que haya alguna explosión o accidente que provoque un desastre puntual? ¿Eres tú, soy yo con nuestros vehículos particulares generalmente aparcados gran parte del tiempo?

¿Quién genera y mantiene conflictos armados de despacho por puros intereses geoestratégicos, provocando destrucción, muerte y pobreza en la población? ¿Es el cambio climático? ¿Eres tú, soy yo, cuando hablamos en alguna conversación entre amigos o en una sobremesa familiar?

¿Es el cambio climático el tema que debería reunir a expertos del mundo mundial para subsanar o reconducir la salud planetaria?

Ahora todo pasa por llevar el escenario de estudio y posterior acción a la esfera internacional sin prestar atención a los verdaderos problemas de la población: los tuyos y los míos. Y todo ello «para aumentar la eficiencia, accesibilidad y sostenibilidad», como se afirma en el artículo al que me estoy refiriendo.

Estoy de esas palabras hasta un sitio que suena mal decirlo.

Incluso, al final del artículo, mencionan que ya se ha acuñado por la Convención de Ginebra el término de «migrante climatológico».

Mientras tanto, veo a alguna vecina en el pueblo que al anochecer pasa por su casa para ponerse una chaquetita…

Y como hace referencia Fernando del Pino en su artículo, «en invierno hace frío y en verano hace calor». No creo que nadie dude de que estamos viviendo un cambio climático. Pero la realidad incontestable es que el cambio climático se está produciendo de forma constante en nuestro planeta desde que existe.

Vamos a tranquilizarnos un poco y vamos también a no hacer ni decir más tonterías.

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Salud para ti y los tuyos.

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4 comentarios

    1. Hola, Pilar.

      Tengo la convicción de que el cambio, en sí mismo, es un hecho natural en nuestro planeta. Nada es inmóvil, todo está sujeto al cambio en el devenir del tiempo.

      Es evidente que el ser humano, más bien quienes dirigen el sistema, han contribuido a aumentar la contaminación ambiental en todos los órdenes: sobre todo química y, ahora intensamente, la electromagnética.

      La Geoingeniería aúna las dos contaminaciones citadas dado que, por un lado, se están vertiendo una serie de sustancias químicas tóxicas al cielo y, por otro, tienen un efecto electromagnético sobre la superficie de la Tierra. Los efectos presentes y futuros no los quieren admitir, negando la mayor: su propia existencia.

      Salud para ti y los tuyos.

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