Entre calentamiento y enfriamiento

ENTRE CALENTAMIENTO Y ENFRIAMIENTO

(¿Dispones de 5 minutos para leer este texto?)

Como ya es habitual en este blog, y como deferencia a las personas que prefieren escuchar a leer, voy a colgar a continuación el vídeo del texto.

En este asunto, me viene a la memoria esa frase tan usada de que «los árboles no dejan ver el bosque».

Y es que hay muchas personas dentro del mundo de la ciencia y el periodismo que siguen mirando a cada árbol con el que se topan por el camino sin apercibirse de que todo ese conjunto de árboles forman un todo mucho mayor y más inextricable.

El asunto viene a colación de un artículo que leí ayer en el que un medio digital se hacía eco de un estudio de la Universidad de Burdeos en el que vaticinan el enfriamiento del Hemisferio Norte de la Tierra.

Pero bueno, ¿no habíamos quedado en que se nos venía encima a pasos agigantados una escabechina en forma de horno crematorio?

Ah, no, es que éste es otro árbol que es necesario desmenuzar para entender qué puede pasar con las corrientes del océano Atlántico que tienen como misión (o simplemente generan como consecuencia) equilibrar las temperaturas del vasto océano en sus diferentes latitudes.

Estas corrientes (denominadas AMOC) se producen de forma automática por efecto del agua fría del norte que tiende a profundizar y el agua caliente del sur que tiende a ascender. La consecuencia se deja notar en las costas del Este norteamericano y en las del Oeste europeo.

Cuando los científicos de turno enfocan su mirada miope y monolítica hacia este tema, se ve que dependiendo de cómo se levanten un día de la cama dicen una cosa o dicen otra. No quiero minusvalorar lo que hacen pero la cuestión es que siguen mirando a aspectos muy particulares del momento y de ahí emiten sus supuestos, sus cálculos predictivos en términos de decenas de años o de siglos.

Muestro un par de párrafos del texto que he leído [los resaltes en negrita son míos]:

No obstante, los científicos no se acaban de poner de acuerdo. En 2021, el IPCC dijo que era «poco probable» que la AMOC colapsara. En 2023, los hermanos Ditlevsen no sólo dijeron que sí que era un escenario probable, sino que pusieron la primera fecha para el colapso. En 2024, 44 firmantes pidieron tomarse el problema en serio. Pero en enero de 2025 Terhaar, Vogt y Foukal dijeron que, en fin, desde 1063 no se había debilitado.

Ahora, la Universidad de Burdeos afirma que la AMOC se debilitará en torno a un 51% hacia final de siglo con un nivel de confianza del 90%, bajo el escenario intermedio de emisiones.

A mí, que los científicos no se aclaren entre ellos en éste como en otros muchos temas diferentes, no me afecta en absoluto. Pero sí me fastidia que al mirar y detenerse en cada árbol del camino, lancen a bombo y platillo noticias predictivas a largo plazo en las que se pueden otear escenarios dantescos.

Leo un siguiente párrafo:

Hablamos de un «enfriamiento generalizado en todo el Atlántico norte y hemisferio norte en general» que derrumbaría la temperatura en Europa, bajaría varios grados y provocaría un «fortalecimiento de las  borrascas de invierno, con más y más potentes ciclogénesis explosivas» y una «mayor proporción de precipitaciones cayendo en forma de nieve en toda Europa».

Voy a contaros, a efectos prácticos de la vida cotidiana, un ejemplo vivido por mí ayer mismo que puede aclarar la situación real. Al menos a mí me lo deja clarito-clarito.

Habitualmente, si no hay inclemencias del tiempo que lo dificulten, mi traslado del pueblo a Pamplona (unos 17 km) lo suelo hacer en moto; y, cada vez que me toca ir, me he acostumbrado a mirar las previsiones meteorológicas para ese momento.

Pues ayer, la previsión de que lloviera en el rango horario de mi pequeño viaje a la capital era del 5-6% con una cantidad de agua «0». ¿Qué pienso al ver esa predicción? «Silvano, tranquilo, coge la moto sin problema».

¿Qué pasó realmente? Pues que la ida fue genial (me gusta la sensación de la moto) pero en el viaje de vuelta observé en el cielo, en la lejanía, esa visión como cortina, ya reconocida por mí cuando llueve en la lejanía. Dicho y hecho, a mitad del trayecto me cayó un chaparrón de «chúpate dómine». Llegué empapado a casa.

Por supuesto, esta anécdota que me tocó vivir no me estropeó el día. ¡Faltaría más! Pero sí me dio pie a escribir este texto.

Moraleja: Si la realidad vivida muestra fehacientemente que no podemos fiarnos de las previsiones de los algoritmos meteorológicos en tan corto plazo como el que he descrito anteriormente, ¿qué estamos haciéndoles caso a los agoreros que proyectan en decenios una serie de modelos matemáticos que generan miedos irracionales en la población incauta?

No podemos evitar que esa gente disfrazada de bata blanca científica siga empeñada en estudiar milimétricamente cada árbol del camino. Está claro para mí que en eso consiste su «modus vivendi» (¡¡cuánta gente vive del cuento del cambio climático!!). Pero sí podemos evitar hacerles ni puñetero caso y mostrar abiertamente la realidad tangible.

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Salud para ti y los tuyos.

2 comentarios

  1. Me gusta tu sentido del humor. Gracias Silvano. Tienes razón. Cuando los científicos predicen acontecimientos catastróficos basándose en modelos computacionales y estadística ciertamente viven del cuento.
    No obstante no podemos negar que algunas partes del planeta son muy susceptibles a la subida del nivel del agua de mar que nos dicen es debido al derretimiento de grandes masas de hielo. Yo misma lo he visto en sitios como Bahamas y Guna Atala en el Caribe.
    Creo que lo trágico no es como nos manipulan psicológicamente pero como siempre se inventa algo como los créditos del carbono que no cambian nada pero que enriquecen a unos pocos

    1. Hola, Gema.

      Muchas gracias por tu comentario. Estoy totalmente de acuerdo con lo que dices en él.

      Es indudable que se producen cambios en la naturaleza. Es su esencia. Si no cambiara estaría muerta. Ahora bien, pronosticar lo que están diciendo sin filtro alguno y, por si fuera poco, achacándolo a que consumimos más carne o viajamos unos kilómetros más con nuestro vehículo de combustión… va un gran trecho.

      Salud para ti y los tuyos.

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