Estrategia de Control

ESTRATEGIA DE CONTROL DE LA COVID-19-(¿Dispones de 9 minutos para leer este texto?)

Aunque, tras leer este título, es posible que estemos pensando en el intento de control al que nos tienen enfilados, en este texto me quiero referir a una Jornada de divulgación y reflexión celebrada el 23 de febrero pasado en el Congreso de los Diputados.

Como ya es habitual en este blog, y como deferencia a las personas que prefieren escuchar a leer, voy a colgar a continuación el vídeo del texto.

El título de tal Jornada fue: «Covid-19, estrategia de prevención y control de la pandemia en 2023». Y, no podía ser menos, estuvo patrocinada ¿a que nadie se imagina por quién? Pues sí, la todopoderosa estrella de la salud pública mundial, la farmacéutica Pfizer.

Según reza en la agenda del Congreso de los Diputados, este acto fue solicitado por dos sociedades médicas: SEMERGEN (una sociedad de médicos de atención primaria) y SEIMC (la sociedad española de microbiólogos y enfermedades infecciosas).

En las aproximadamente dos horas y cuarto que duró ese encuentro (si se descuenta el tiempo ocupado por la presentación de la jornada, a cargo de la Presidenta de la Comisión de Sanidad del Congreso), pasaron nada más y nada menos que nueve oradores por lo que, en todo momento, el moderador hizo uso del latiguillo «vamos mal de tiempo».

Quien esté interesado en ver la sesión en su integridad, puede acceder a ella a través de este enlace.

Entre los ponentes, fueron mayoría los médicos, tanto de atención primaria como especialistas de microbiología y de la asistencia de urgencias, pero también hubo una representante del colegio de farmacéuticos y otro de una asociación de pacientes.

Lo que me ha impulsado a escribir este texto es la intervención de la doctora Esther Redondo Margüello, responsable de vacunas del Grupo de Trabajo de Infecciones, Migrantes, Vacunas y Actividades Preventivas de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN).

En su media hora de exposición hizo una apología de la vacuna de tal manera que ningún empleado de la patrocinadora Pfizer lo hubiera hecho mejor.

A continuación, voy a comentar algunas de sus frases.

  • Instó a «dejar de hablar» de 3ª y 4ª dosis de refuerzo de la vacuna covid-19, puesto que «aumenta la fatiga pandémica», abogando por el uso del término «vacuna actualizada».

Claro. Da una imagen tan deplorable decir la 3ª, 4ª, 5ª dosis… que causa «fatiga pandémica» o «fatiga vacunal». Parece que no le ha dado por leer los estudios en los que se comprueba que la duración de los anticuerpos tras las inoculaciones es de 3-4 meses, pasando después a «protección negativa». O sea, que las personas inoculadas se infectan más frecuentemente que las no inoculadas. Eso sí que es una verdadera fatiga vacunal.

  • Elogió de forma generalizada el modelo de vacunas ARNm, asomando la idea de que en un futuro puedan lograrse nuevas vacunas que aglutinen dianas diversas, como son gripe/covid/VRS.

Atentos a la avalancha de nuevas vacunas ARNm. No sólo para la gripe y virus respiratorio sincitial, que están en la línea de salida al mercado tras la inminente autorización de las agencias reguladoras, al estilo de lo que hicieron con las del coronavirus.

Ya están lanzándose a estudiar y posteriormente utilizar, con el aparente beneplácito de las agencias reguladoras de fármacos este tipo de plataforma para tratamiento de cánceres y demás patologías.

  • Reforzó las ideas de que, al ser una vacuna «monocatenaria», su destino es el citoplasma de las células diana, no pudiendo introducirse en el núcleo celular e integrarse en el ADN, y que su desactivación y desaparición es rápida.

Sí que la cadena de ARNm es única, no doble, pero a esta profesional de las vacunas se le ha olvidado referirse a los estudios que han comprobado la capacidad de introducirse en núcleos celulares. Parece que esta persona, aparentemente «fichada» por la industria de las vacunas, tampoco ha oído hablar de una enzima llamada retrotranscriptasa que favorece esa marcha atrás de ARN a ADN.

Tampoco parece haberse enterado de que se han observado, tanto el ARNm inoculado como, sobre todo, la proteína S, en diversas localizaciones (no sólo en el lugar de la inyección), y durante unas cuantas semanas tras la inoculación. ¿Dónde está esa rapidez en la desactivación y desaparición que nos vendieron y que se intenta recalcar ahora?

  • Recalcó también que la vacuna no es infectiva al no introducir un fragmento del virus.

Efectivamente, en la composición de la vacuna no hay virus enteros ni partes de la estructura vírica que pudieran generar directamente la enfermedad… pero la Dra. Redondo tampoco hizo énfasis en que se le está dando una orden al organismo receptor de la inoculación para sintetizar intensamente y de forma duradera la proteína espiga, el componente más tóxico de ese coronavirus todavía no convenientemente aislado ni purificado.

  • Afirmó que «la mejor protección que puede tener un paciente es la inmunidad híbrida», la que se observa tras haber pasado la enfermedad y posteriormente haberse inoculado totalmente, también con los refuerzos actuales.

Lo de la «inmunidad híbrida» es un auténtico cachondeo. Un invento de los apologistas de las vacunas. Sólo existe una inmunidad: la que defiende a los organismos de las personas tras haber contactado con cualquier germen o sustancia extraña.

Y está comprobado (para quien no tenga un sesgo incrustado en sus neuronas) que es la inmunidad natural, la propia de cada cual, sin más apellidos, la que ha facilitado que el ser humano haya sobrevivido hasta la actualidad.

Ya veremos… Mejor dicho, ya estamos viendo qué ocurre cuando los sistemas inmunes de las personas se debilitan tras la cansina serie de inoculaciones a las que ha sido y está siendo sometida la población que cree en los mensajes institucionales.

  • Hizo referencia a los datos de seguridad de los CDC norteamericanos, con más de 22 millones de dosis puestas, ningún efecto adverso grave no esperado y un perfil de seguridad similar al de las inoculaciones iniciales.

Tampoco hace referencia esta profesional al servicio de la industria de las vacunas a que las reacciones adversas no sólo son enormes sino que están siendo infranotificadas. Pfizer, patrocinador de este evento, es un verdadero especialista en ocultar de sus estudios a las víctimas de sus productos, bien descartándolos directamente de sus datos o, simplemente, suprimiendo cualquier vinculación causal con ellos.

La verdad es que yo ya no me fío de los datos que nos llegan de cualquier estudio, cuando las agencias que deberían velar por la salud de la población (por ejemplo, los CDC y FDA norteamericanos) han realizado un gran esfuerzo para ocultar los datos reales.

Y, aun y todo, la lista de efectos adversos de estas inoculaciones covid son astronómicamente altas, nunca antes vistas en ninguna vacuna anterior a lo largo de la historia de la medicina.

  • Otra perla: «Si vamos a un proceso de gripalización de la covid, hay que incluir la vacuna en el calendario, dirigida a mayores y a personas con patología de base».

Eso es realmente lo que quieren: incluir esta inoculación en los calendarios vacunales. Pero no sólo para personas mayores y para personas con dolencias crónicas, sino para los niños en el calendario infantil. Una auténtica barbaridad con posibles tintes de genocidio.

  • Otra más: «Cada vez nos cuesta más poner una dosis de refuerzo», haciendo referencia sobre todo a las personas menores de 60 años con patologías crónicas. «No pasan por el aro».

¿Qué esperaban? El borreguismo tiene un límite. Aún espero, admito que soy un iluso, que la población reaccione frente a esta locura. No creo que sea una reacción generalizada, pues el taladro de los medios de comunicación y los estamentos gubernamentales y sanitarios han hecho una labor impresionante para lograr el apaciguamiento servil de la población.

Y, además, esa expresión de «pasar por el aro»… ¿Qué se ha creído esta profesional? ¿En qué estatus cree estar respecto a la población? ¿Con qué derecho se dirige de esta forma a la población?

  • Justificó el aumento del 10% en la duda vacunal respecto a las dosis de refuerzo, en su opinión, porque el ciudadano medio  presta menos atención (por saturación) a la información sobre covid. Y cuantifica esta disminución de la atención sobre el tema en un 44%, tomando datos de una encuesta internacional.

¿Cree la doctora Redondo que la población debería seguir buscando más información sobre esta burda mentira que están intentando mantener? ¿No cree que ya ha sido suficientemente saturadora la verdadera desinformación que han volcado a la población desde el principio respecto al tema covid? ¿Qué credibilidad le parece que van a tener a partir de ahora?

  • Por supuesto que no pudo dejar en el tintero el tema de la necesidad de cómo comunicar de forma adecuada y cómo combatir la «desinformación», y mostró que supuestamente más de 200.000 norteamericanos murieron por no inocularse tras hacer caso a las «fake news».

Este tipo de cifras, totalmente sacadas de la manga, meros cálculos sin base alguna, son como las de los millones y millones  de vidas «salvadas» por las inoculaciones: una paja mental basada en una serie de modelos matemáticos que, al estilo del señor Ferguson del Imperial College de Oxford, permiten seguir con esta comedia con tintes dramáticos.

Primero metieron el miedo en vena a la población mundial sin ningún reparo, esperando la única solución a implorar: la vacuna. Ahora, sin ninguna base real de la eficacia de estos experimentos génicos, pues no la tiene, parece que toca elevar la moral de los «vacunófilos», haciéndoles ver que permitiendo la inoculación en sus cuerpos han contribuido enormemente al restablecimiento de la salud de la población. Han logrado la salvación del mundo.

  • Finalmente, apoyándose en una infografía del Ministerio de Sanidad, afirmó que «necesitamos dosis de refuerzo para olvidarnos de la covid. En el momento en el que la vacuna muere de éxito porque perdemos el miedo a la enfermedad, la enfermedad emerge».

¡Por favor! Si en mayo de 2020, cuando realmente la epidemia se desinfló, hubieran dejado en paz a la población y hubieran preparado a las personas más débiles y desprotegidas de cara a resolver esta historia, para los posibles dos o tres coletazos, cada vez más leves, los propios de una epidemia en recesión, nada de lo que hemos vivido, esa verdadera obsesión de la caza del bicho y de su portador, sintomático o asintomático, habría sucedido. Y, mucho menos, hubiera sido necesario inocular masiva e indiscriminadamente a la población.

¡¡Dejen en paz a la población!! ¡¡No necesitamos este tipo de salvadores del mundo!! Sólo necesitamos centrarnos en lo cotidiano, en preservar nuestros cuerpos con alimentos sanos, ejercicio moderado, vida al aire libre, buenas relaciones personales y actividades gratificantes

En resumidas cuentas: disfrutemos de una vida normal, cada cual con arreglo a sus potenciales, herramientas y posibilidades. No permitamos injerencias sobre nuestra autonomía personal, nuestra propia soberanía en el campo de la salud.

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Salud para ti y los tuyos

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