Historia de la Música

ACTA FUNDACIONAL ORFEÓN PAMPLONÉS

(imagen tomada de aquí)

Es frecuente escuchar o leer por ahí que, en tal o cual ocasión, se ha hecho historia. Pues bien, ayer, sin ánimo de darle mayor importancia de la que tiene, formé parte de un acontecimiento histórico.

Como bien sabéis quienes me seguís en este blog, una de mis aficiones más importantes (¿la única?) es la música; y, de entre sus estilos, la música vocal.

Ayer, 19 de Marzo de 2015, se cumplían 150 años de la fundación del Orfeón Pamplonés, la entidad coral española más antigua en activo. Como hijo de orfeonistas, el Orfeón ha sido algo que ha flotado en el ambiente de mi casa desde siempre.

Ayer, 19 de Marzo de 2015, tuve el privilegio de participar en el concierto homenaje a aquel hecho ocurrido hace 150 años en la Pamplona humilde y rural de la época. Se interpretó una obra de encargo para la efeméride ("Tempus Vernum", del maestro J. Viçent Egea) y la sinfonía nº 9 de L.V. Beethoven. Para completar la primera parte del concierto se interpretó el concierto para piano e instrumentos de viento, de Igor Stravinsky.

VALERY GERGIEV

(imagen tomada de aquí)

Espectación hasta última hora por ver cómo el maestro Valery Gergiev nos llevaría por el transcurso de estas dos obras tan diversas en su estilo. Si el concierto estaba programado para las 19h, hasta las 17h30′ no tuvimos la oportuinidad de compartir escenario ni conseguir indicaciones, tempos…, algo muy importante de cara al éxito de cualquier concierto.

La profesionalidad en el mundo de la música sinfónico-coral lleva aparejada la prisa, el ritmo frenético a la hora de la preparación e interpretación de las obras. El Orfeón, como coro amateur pero de resultados profesionales, necesita un poco más de lentitud, de contactos previos, de mayor cercanía con quien va a dirigirnos en un concierto.

(imagen tomada de aquí)

No por ello, deja de ser excitante la presencia del maestro Gergiev con su impresionante orquesta del Teatro Mariinsky de San Petersburgo, y volver a presenciar ese movimiento constante de unas manos que, sin batuta, asemejan una mezcla entre las alas de un pájaro carpintero y el temblor de una persona aquejada de la enfermedad de Parkinson (perdón por la licencia), inserto todo ese movimiento en las dinámicas musicales de obras maestras de la música internacional.

Resultado: éxtasis musical. Una orquesta que va sola, un director que bufa continuamente como si fuera un búfalo ante cada arranque enérgico de un acorde de entrada, una especie de Navratilova dando empuje a la pelotita con un raquetazo de trueno…

La expresividad del texto de Schiller (su "Oda a la alegría") nos catapultó con la ayuda de los decibelios de casi 120 cantantes a tutti junto a la impresionante orquesta hacia un final enérgico, demostrativo de la fuerza y la energía que le queda por delante a este Orfeón Pamplonés de mis entretelas.

Salud para ti y los tuyos.

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4 comentarios

    1. No hay de qué, Jose. Una gozada así es irrepetible. Lo interesante del momento que vive el Orfeón Pamplonés es que este tipo de eventos se están repitiendo con cierta frecuencia durante los últimos años.

      Salud para ti y los tuyos.

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