Una Decisión

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UNA DECISIÓNDesde hace más de año y medio, mi vida ha estado pivotando prácticamente en un solo eje: el “fenómeno Covid-19”. No puedo hacer un cálculo de las horas que he metido en este asunto, lo que he leído y estudiado, el arduo trabajo desarrollado desde Médicos por la Verdad, los 71 artículos que he escrito a lo largo de este tiempo, las entrevistas en las que he participado (individuales o en grupo)…

Aunque, en estos momentos, el medio navarradigital.es está viviendo una fase de “stand-by”, de inactividad, por cuestiones internas, he escrito este artículo pensando en que sea el nº 72 de los que he ido escribiendo para dicho medio. Y, como viene siendo costumbre, a continuación, voy a colgar el vídeo para las personas que prefieren escuchar a leer.

El caso es que he tomado una decisión: voy a continuar con mi vida. Esto no quiere decir que abandone mis posiciones respecto al tema ni que deje de leer, estudiar o escribir sobre ello. No. Aquí voy a continuar dando mis opiniones particulares sobre esto y aquello. Pero creo que se me había olvidado un poco que soy una persona con una vida familiar, una vida profesional y con mis necesidades de ocio… como todo el mundo.

Desde aquí agradezco a mi familia, a quienes conviven conmigo, la paciencia que han demostrado y el respeto que han tenido hacia mi actividad, con el que han pasado a un segundo-tercer plano de mi vida.

Voy a enfocar más atención no sólo a mi familia sino también a ese libro que dejé de escribir en marzo de 2020; y que, si no llega a ser por el tiempo dedicado a mis 71 artículos, en la actualidad ya estaría concluido. ¡¡Allá voy!!

Como he comentado previamente, seguiré escribiendo, claro, pero iré incluyendo temas que tienen que ver con mi faceta profesional. La Medicina Psicosomática, el uso de la Astrología, el Diseño Humano y la Numerología como herramientas interesantes para conseguir el autoconocimiento.

Para mí, ha estado muy claro con el “fenómeno Covid-19” la importancia del factor individual: el propio estado de salud, la fortaleza del sistema inmune, de cara a permitir a las personas sobrevivir en este mundo y en este planeta.

Para mí, es evidente que la culpa de nuestros males no la tienen los microorganismos… la culpa la tiene el cha-cha-chá” (como decía la canción). Cada vez lo tengo más claro. Los gérmenes que llamamos virus y bacterias, y de los que estamos saturados, “al completo”, en nuestros organismos, tienen diversas funciones, y ya biólogos de vanguardia están rascándose las neuronas para poder comprender qué carajo hacen dentro de nosotros.

Y esto no sólo lo digo refiriéndome a ese alrededor del 8% de virus endógenos que forman parte de nuestro propio genoma, sino también lo hago extensible a posibles virus extraños y con aparente “mala leche” como ha sido el SARS-CoV-2, sobre todo en su primera andanada de la primavera de 2020.

Cada vez tengo más claro que el “fenómeno Covid-19” no sólo se ha debido a la presencia de un virus malvado. También forman parte del entramado una serie de factores electromagnéticos que todavía están por aclararse y, fundamentalmente, a la interacción de su presencia en personas con unas características concretas: la importancia de la edad (personas mayores) y el estado previo de salud (unas cuantas patologías previas).

Y como en este proceso todo ha ido dirigido hacia una única meta, la vacunación masiva de la humanidad, venga o no venga a cuento, ahora vemos que las personas siguen afectándose por el susodicho virus, siguen provocándose ingresos hospitalarios, ingresos en UCIs y también siguen muriéndose.

Incluso, las cifras multiplican por varios factores a las cifras de afectados durante el verano pasado… cuando a todas luces, todavía no había vacuna a la vista. ¿Qué ha ocurrido este verano? ¿Nos hemos portado como verdaderos malotes, mucho peor que el verano pasado? ¡¡Anda ya!!

Se ha comprobado (para quienes quieran saber) que las actuales vacunas no protegen del virus, pues las personas siguen contagiándose. Pero es que, además, pueden tener más carga viral en sus vías respiratorias que las personas no vacunadas. Pero es que, además hay estudios que muestran la alta incidencia de casos, hospitalizaciones y muertes en personas vacunadas completamente, bastante por encima que los casos de personas no vacunadas.

Y como parecen no funcionar como se esperaba… pues vamos a vacunar a los niños y jóvenes (quienes generalmente, si no hay patologías graves previas, no son afectados seriamente por la Covid-19). Y, por si eso fuera poco, cual feriante en su puesto de las fiestas del lugar, encima, ni una ni dos, las mismas o combinadas… Ahora, le doy la tercera dosis.

Pero insisten, tanto desde el Ministerio de Sanidad como desde sus voceros en la profesión médica, en que no le llamemos dosis de refuerzo, no. Es que es la tercera dosis para completar su efecto en las personas en las que no ha funcionado en sus dos dosis establecidas. ¿Dónde está la diferencia?

¿Desde cuándo estaban diseñadas estas “vacunas” para administrarlas en tres dosis? ¿Dónde están los protocolos publicados? Los que yo he leído cuando las empresas farmacéuticas los divulgaron, en la mayor parte de las plataformas se habla de dos dosis (excepto la de Janssen que, desde el principio, tenía una única dosis).

¿Que en los estudios base (que todavía no se han completado) se excluyeron a mujeres embarazadas, a niños, a personas que habían pasado la Covid, así como un montón de enfermedades? No importa. Con unos pocos estudios construidos “ad hoc” deprisa y corriendo, hemos comprobado que todo es okey. Adelante, no perdamos tiempo y vacunemos a quien sea y donde sea.

¿Que se han apartado las vacunas de AstraZeneca sin poder completar las dos dosis? No importa, hacemos unos estudios a medida de esa situación, y damos okey para mezclar vacunas. Aquí todo vale. ¿Y dónde están los estudios de seguridad a medio y largo plazo? No constan. Lo mismo que el mayor de los desastres anticiencia que han cometido: destruir los grupos placebo de los ensayos originales, todavía sin terminar… Ya nunca va a ser posible asignar a las vacunas los efectos que puedan ir apareciendo con el paso de los años.

¡¡Tremendo!! Y no pasa nada. Todo vale. Todo es okey.

Ya no saben cómo justificar lo injustificable, que están provocando más mal que bien con la vacunación masiva. Pero como escriben día sí y día también que gracias a las vacunas hemos sobrevivido a la pandemia, que estamos acorralando al bicho, y que hemos evitado no sé cuántos miles de ingresos hospitalarios y muertes…

Ya está solucionado. ¿Quién se va a atrever a enfrentarse a ese chorreo de datos generados desde las autoridades sanitarias y desde las asociaciones profesionales más diversas?

Y la población se sigue tragando cualquier cosa que provenga de la voz que todo lo sabe, de aquella voz que nos confinó “por nuestro bien” (aunque no hubiera base científica alguna y destruyera la trama social y laboral), esa voz que nos impidió relacionarnos con normalidad, que llenó de miedo las mentes de la sociedad en su conjunto.

Ahora ya parece que no sirve ni el concepto de inmunidad de grupo. Parece que este bicho, con sus variantes (las que se están provocando por la propia vacunación ineficaz y masiva) siempre va a tener un nicho de personas hacia donde dirigirse, y ya no somos los malos de la película sólo los que no nos hemos vacunado… sino que los mismos vacunados vuelven a ser contagiados y a contagiar con intensidad.

Pues, a lo que iba: esa inmunidad de grupo o de rebaño la vamos a tener que olvidar… Así, de sopetón nos lo ha soltado el Presidente de la Sociedad Española de Inmunología. Y eso nos lleva a tener que vacunar al 100% de la población. Y se queda tan ancho tras desmontar de un plumazo una de las creencias más insertadas en la Ciencia Médica respecto a las epidemias.

¿Que hay muchas personas que ya han pasado Covid y tienen su propia inmunidad natural, ésa que se ha comprobado que supera ampliamente a la artificial provocada por estos pinchazos? No importa. Así tendrán más inmunidad. Se llenan las bocas de semejantes patrañas, que llegan a creérselas, y con las que intentan adoctrinar a la población para que se someta a esta barbaridad.

¿Que los niños y jóvenes apenas sufren la enfermedad grave y no son especialmente transmisores?, ¿que tienen más riesgos que beneficios con esta “vacuna”? No importa. Prevalece la solidaridad con las personas mayores que podrían enfermar y morir.

¿Están locos?

Ahora es cuando me paro, respiro y leo el título del escrito de hoy.

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Salud para ti y los tuyos

8 comentarios en “Una Decisión

  1. Gracias Silvano por todo tu buen hacer desde que empezó este ataque a la humanidad.

    Puedo imaginar lo feliz que estará tú mujer con esta decisión.

    Desearte TODO lo mejor para ti y los tuyos.

  2. Silvano, muchas gracias por habernos mostrado con rigor científico información sobre todo lo relacionado con el virus, las vacunas y todo lo sucedido desde marzo de 2020.Era necesario disponer de este conocimiento alternativo a la “verdad” oficial. Espero seguir contando con tus aportaciones, pero entiendo lo que planteas. Suerte y salud en tu nueva etapa.

  3. Para mí está claro y aunque no soy médico ni técnico en la materia, el sentido común me conduce por la senda que pone en duda todo lo que de los medios oficiales, sanitarios o no, de prensa, radio y televisión procede, que inciden en un patrón único dirigido a inyectar al 100% de la población, como se diría en el ámbito del derecho, “por lo civil o por lo criminal”. Si esa intención la unimos a las intenciones de las élites globalistas, está claro que se encaminan, todos, a establecer o instaurar un nuevo orden mundial en el que la población sobre el planeta tierra será reducida (asesinada), drásticamente a una cifra infinitamente menor que la actual y los que queden harán las veces de cobayas de laboratorio, para beneficio único y exclusivo de unas pocas familias de magnates mundiales y serán objeto de todo tipo de experimentos que los deshumanizarán y transformarán en algo, distinto del ser humano que conocemos, mitad ser vivo mitad máquina, mitad cerebro humano mitad cerebro electrónico, controlado eso sí permanentemente por la inteligencia artificial, usado y destruido sin derecho humano alguno que se le reconozca. Y lo peor es que muchos hoy se están prestando a ese escenario.

    • Hola, Juanjo.

      Es como para ponerse los pelos de punta si la sucesión de hechos que describes se llegara a implementar. No me cabe duda de que os intentos están ahí (ya ni los ocultan) y, de falsa pandemia en falsa pandemia, se están haciendo grandes esfuerzos para su consecución.

      Por otro lado, todavía creo en el ser humano y no en el nuevo orden mundial sino en el orden universal, esa suerte de leyes cósmicas dentro de las que las cosas no les van a resultar demasiado fáciles. Tengo esperanza de que el ser humano reaccione cada vez con más claridad y presencia.

      Salud para ti y los tuyos-

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